Si has llegado hasta aquí, es porque probablemente estés decidido a comenzar a entrenar pero no tienes del todo claro cómo arrancar correctamente.
Después de más de 12 años entrenando y ayudando a cientos de personas, quiero compartir contigo cinco pasos fundamentales que te aseguro marcarán la diferencia entre frustrarte o ver resultados reales.
El primer paso puede parecer obvio, pero créeme, muchas personas lo ignoran por miedo o incomodidad.
Antes de empezar cualquier plan, necesitas saber exactamente cómo estás hoy.
No basta con subirte a una báscula.
Tómate un momento para medir tus hombros, cintura, caderas, muslos y brazos.
Además, hazte unas fotos (aunque no te guste la idea), siempre en el mismo sitio, con la misma iluminación y ropa parecida.
Esto no solo es importante para tener una referencia inicial, sino porque ver los cambios en fotos o en medidas es súper motivante.
La sinceridad contigo mismo es clave en este punto: cuanto más realista seas ahora, más motivación tendrás después.
Una cosa es «entrenar» y otra muy distinta es «entrenar bien».
La diferencia está en llevar un registro claro de lo que haces.
Esto no significa apuntar simplemente si hoy entrenaste piernas o brazos. Debes ser más detallado:
Si no llevas este control, es como ir a ciegas: no sabrás qué está funcionando y qué no. Créeme, llevar un buen registro es esencial para progresar.
Antes de ponerte en acción, es importante definir algunos aspectos prácticos:
Tener claros estos puntos te ayudará a mantener la constancia, que al final es lo que marca la diferencia.
La planificación de tu entrenamiento es algo básico, pero muchos principiantes fallan aquí.
No te pases con el volumen de entrenamiento.
Para músculos grandes como pecho, espalda, piernas o glúteos, hacer entre 12 y 13 series semanales es suficiente al principio.
Para músculos más pequeños (bíceps, tríceps, hombros, gemelos) unas 10 u 11 series por semana son más que suficientes.
Lo importante aquí no es hacer mucho, sino hacerlo bien.
Entrena con intensidad, asegurándote de que las últimas repeticiones de cada serie te cuesten esfuerzo.
Si no entrenas con intensidad, estarás perdiendo tu tiempo.
Después del primer mes, párate y evalúa cómo te ha ido:
Realizar ajustes cada cierto tiempo es lo que hace que progreses.
No tengas miedo de cambiar algo si sientes que no funciona.
El entrenamiento perfecto no existe desde el día uno, lo vas construyendo tú mismo con estas evaluaciones constantes.
Empezar a entrenar no tiene que ser complicado ni frustrante.
Dirección y acción es lo que hace falta.
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