Tu reloj mide el pulso con un error del 4% y cuenta los pasos con un 8%. Con las calorías se equivoca casi un 30%, y siempre hacia arriba. Sabe lo que mide. El problema es lo que calcula.
Respuesta corta: no te puedes fiar de las calorías. Kang y Choe (Physiological Measurement, 2025) reunieron 56 estudios y el error medio del reloj fue del 4,43% en el pulso, el 8,17% en los pasos y el 27,96% en las calorías. Y ese error va casi siempre hacia arriba: te dice que has quemado más de lo que has quemado.
| Lo que te da el reloj | Error medio | ¿Te puedes fiar? |
|---|---|---|
| Frecuencia cardiaca | 4,4% | Sí |
| Pasos | 8,2% | Sí, para comparar días |
| Calorías quemadas | 28% | No |
Hay una escena que veo cada semana. Alguien sale del gimnasio, mira la muñeca, ve «612 kcal» y decide que se ha ganado algo. Ese número es el que más gente ha despistado de todos los que da un aparato de fitness, y es también el menos fiable que tiene.
Lo interesante no es que falle. Es dónde falla, porque el mismo reloj que se equivoca casi un 30% en calorías acierta con el pulso mejor que muchos aparatos de gimnasio.
¿Son Fiables las Calorías Que Marca Tu Reloj?
No lo son. En el estudio de Stanford que comparó siete dispositivos contra calorimetría indirecta, el error en gasto energético iba del 27,4% del mejor al 92,6% del peor. Ninguno de los siete bajó del 20%. Ocho años después, un metaanálisis de 56 estudios da la misma cifra: un 28% de error.
Merece la pena mirar el estudio de Stanford con detalle, porque es el más exigente que existe sobre esto. Shcherbina y colaboradores lo publicaron en el Journal of Personalized Medicine en 2017 con 60 participantes elegidos a propósito para que fueran distintos entre sí: edad, altura, peso, índice de masa corporal, perímetro de muñeca y nivel de forma física.
Y sobre todo, midieron contra el patrón de oro de verdad: electrocardiograma para el pulso y calorimetría indirecta para las calorías, que es analizar el oxígeno que consumes y el dióxido de carbono que expulsas. No es una comparación entre relojes: es el reloj contra la realidad.
Los siete dispositivos, y lo que salió
Apple Watch, Basis Peak, Fitbit Surge, Microsoft Band, Mio Alpha 2, PulseOn y Samsung Gear S2. En frecuencia cardiaca, el mejor fue el Apple Watch con un 2,0% de error y el peor el Samsung Gear S2 con un 6,8%: todos aceptables. En gasto energético, el mejor fue el Fitbit Surge con un 27,4% y el peor el PulseOn con un 92,6%. Es decir: el mejor de los siete se equivocaba en más de una cuarta parte.
¿Qué Mide Bien y Qué Se Inventa?
Mide bien lo que tiene un sensor detrás y se inventa lo que necesita una fórmula. El pulso se mide con luz que detecta el flujo de sangre bajo la piel. Los pasos, con un acelerómetro que nota el impacto. Las calorías no tienen sensor: se calculan combinando esos datos con tu edad, tu peso y tu altura.
Esta distinción es la que ordena todo lo demás, y es la misma tesis que ya defendí al hablar de si los relojes son fiables para medir el sueño: información sí, veredicto no. Ahí el problema era que el reloj no sabe distinguir tus fases de sueño; aquí es que no sabe cuánta energía gastas.
La fórmula que usa para las calorías desconoce tres cosas que cambian el resultado por completo:
Lo que tu reloj no sabe de ti
- Cuánto músculo tienes. Dos personas de 80 kg con distinta composición corporal gastan distinto, y el reloj solo conoce el peso que le pusiste al configurarlo.
- Cómo de eficiente eres moviéndote. Alguien entrenado hace el mismo trabajo con menos energía. Para el reloj, la misma pulsación es el mismo gasto.
- Cuál es tu metabolismo real en reposo. Entre dos personas de la misma edad, sexo y peso puede haber cientos de calorías de diferencia. La fórmula usa una media de población.
¿De Cuánto Es el Error Exactamente?
En torno al 28% de media. Kang y Choe publicaron en 2025 un metaanálisis de 56 estudios sobre el Apple Watch y encontraron un error medio absoluto del 27,96% en gasto energético, frente al 4,43% del pulso y el 8,17% de los pasos. Coincide casi exactamente con el mejor dispositivo del estudio de Stanford de 2017.
Que dos trabajos separados por ocho años, con metodologías distintas y dispositivos distintos, den la misma cifra dice bastante. No es un fallo de una marca ni de un modelo viejo: es el techo de lo que se puede estimar desde la muñeca.
Traducido a tu semana, con números redondos:
| Lo que marca el reloj | Error probable (28%) | Lo que puede haber sido de verdad |
|---|---|---|
| 300 kcal | 84 kcal | Entre 216 y 300 |
| 600 kcal | 168 kcal | Entre 432 y 600 |
| 900 kcal | 252 kcal | Entre 648 y 900 |
| 4 sesiones de 600 a la semana | 672 kcal | Casi un día entero de comida |
Esa última fila es la que importa. No es un error puntual: es un error que se acumula toda la semana en la misma dirección.
¿Por Qué Falla Tanto Justo en las Calorías?
Porque el gasto energético es lo más difícil de estimar del cuerpo humano y lo que menos señales deja en la muñeca. El pulso y el movimiento se detectan. La energía que quemas depende de procesos internos que ningún sensor de superficie puede ver, así que el reloj rellena ese hueco con una media estadística.
Piénsalo desde el aparato. Para calcular tus calorías tiene tres datos: cuánto te has movido, a qué ritmo iba tu corazón y qué le dijiste tú de tu edad, peso y altura. Con eso construye una estimación que sería razonable para «una persona media de tus características». El problema es que nadie es la persona media.
Y hay una parte que casi nadie tiene en cuenta: dentro de las calorías que te apunta el reloj va incluido lo que habrías gastado igualmente estando sentado en el sofá. Si tu metabolismo en reposo son unas 70 kcal a la hora, una hora de entrenamiento que marca 400 no son 400 extra: son unas 330. Eso ya lo desarrollé al hablar de el metabolismo lento y lo que de verdad gasta tu cuerpo.
¿El Error Va Siempre Hacia Arriba?
Casi siempre, y ese es el detalle que convierte un problema técnico en un problema práctico. Los autores del metaanálisis de 2025 concluyen que el dispositivo sobreestima el gasto en todos los perfiles de usuario y en todos los tipos de actividad. Te dice que has quemado más, nunca menos.
Si el error fuera aleatorio, unos días te pasarías y otros te quedarías corto, y a final de mes se compensaría. No funciona así. Es un sesgo constante en la dirección que más te perjudica si quieres perder grasa.
Por qué esto es peor de lo que parece
Un error del 28% hacia arriba, cuatro veces por semana, son unas 670 kcal semanales de gasto que no existe. Si además te comes esa diferencia creyendo que te la has ganado, el efecto se dobla: no solo no gastaste, sino que ingeriste. Ahí es donde un déficit bien calculado desaparece sin que nadie entienda por qué.
¿Qué Pasa Si Te Comes las Calorías Que Marca?
Que el déficit se evapora. Tu objetivo diario ya incluye una estimación de tu actividad; sumarle encima lo que dice el reloj es contar dos veces lo mismo, y una de las dos veces está inflada casi un 30%. Es el error práctico más caro que se comete con estos aparatos.
Aquí conviene enlazar dos cosas que ya están escritas y que juntas explican casi todos los estancamientos que veo. Una es que el cuerpo compensa buena parte de lo que quemas entrenando: quema menos por otro lado y te sube el apetito. La otra es que hay un techo físico a la grasa que puedes movilizar al día, así que pasarte de déficit tampoco acelera nada.
Junta las tres cosas y tienes el cuadro completo: el reloj infla lo que gastas, el cuerpo recorta lo que gastas de verdad y la grasa tiene un límite de salida. Tres razones distintas por las que «he quemado 600, puedo cenar más» casi nunca sale bien.
Tu objetivo de calorías es fijo. El reloj no es un cajero del que sacar comida extra.
¿Entonces Tiro el Reloj?
No. Un reloj es útil para tres cosas: medir tu pulso con un error del 4%, contar pasos con un 8% y hacerte consciente de cuánto te mueves. Las tres tienen valor real. Lo único que hay que quitarle es el papel de contable de tus calorías, que nunca ha podido cumplir.
Yo lo uso, y se lo recomiendo a gente. Lo que cambio es para qué se mira.
| Para esto sí | Para esto no |
|---|---|
| Entrenar por zonas de pulso | Decidir cuánto comes |
| Ver si te mueves más que la semana pasada | Calcular tu déficit |
| Ponerte un suelo de pasos diario | Compararte con otra persona |
| Detectar semanas de menos actividad | Fiarte del número absoluto |
El pulso, con ese 4% de error, es lo bastante bueno para entrenar en zona 2 con criterio. Y los pasos, con un 8%, sirven perfectamente para lo único que necesitas de ellos: saber si hoy te has movido más o menos que ayer. La cifra que importa ahí está en cuántos pasos al día para perder peso.
Cómo Uso Yo el Reloj con Mis Clientes
Como termómetro de tendencia, no como báscula de energía. Miro si los pasos suben o bajan entre semanas, si el pulso en reposo se mueve y si hay días muertos. Nunca miro las calorías quemadas, y lo primero que hago con alguien que las usa es pedirle que deje de mirarlas.
El cambio de mentalidad es este: el reloj es bueno comparándote contigo mismo y malo dándote números absolutos. Un dato con un 28% de error sigue sirviendo para ver una tendencia, porque el error se repite en la misma dirección todas las semanas. Lo que no sirve es para hacer cuentas.
Y si estás decidiendo cuánto entrenar a la semana, esa pregunta tiene su propia respuesta con cifras y no depende de lo que marque ninguna pantalla: la tienes en cuántas veces hay que entrenar a la semana.
Lo que yo haría esta semana
- Fija tu objetivo diario de calorías y no lo toques según lo que marque el reloj. El cálculo está en qué es el déficit calórico.
- Quita las calorías quemadas de la pantalla principal si tu reloj lo permite. Lo que no ves, no lo negocias.
- Deja los pasos y el pulso. Esos dos sí te dicen algo.
- Compara semanas, no días. La tendencia es la única lectura honesta que te puede dar el aparato.
Si te quedas con una frase: tu reloj mide bien lo que mide y se inventa lo que estima. No es un mal aparato. Es un aparato al que le hemos pedido el único número que no puede darte.
Preguntas frecuentes
¿Son fiables las calorías que quema el reloj?
No, y el margen de error es grande. El metaanálisis de Kang y Choe (Physiological Measurement, 2025), que reunió 56 estudios sobre el Apple Watch, encontró un error medio del 27,96% en las calorías, frente al 4,43% en la frecuencia cardiaca y el 8,17% en los pasos. En el estudio de Stanford de Shcherbina y colaboradores (Journal of Personalized Medicine, 2017), que comparó siete dispositivos contra calorimetría indirecta, el error en gasto energético iba del 27,4% del mejor al 92,6% del peor. Ninguno de los siete bajó del 20%.
¿Por qué el reloj acierta con el pulso y falla con las calorías?
Porque son dos cosas distintas: una la mide y la otra la estima. El pulso se mide directamente con un sensor óptico que detecta el flujo de sangre bajo la piel, así que hay una señal física real. Las calorías no se miden: se calculan con una fórmula que combina pulso, movimiento, tu edad, tu peso y tu altura. Esa fórmula no conoce tu masa muscular, tu eficiencia de movimiento ni tu metabolismo, y esas tres cosas varían muchísimo entre personas. El reloj mide bien lo que mide y se inventa lo que estima.
¿El reloj se pasa o se queda corto con las calorías?
Se pasa, y esa es la peor dirección posible para quien quiere perder grasa. Los autores del metaanálisis de 2025 concluyen que el dispositivo sobreestima el gasto energético en todos los perfiles de usuario y en todo tipo de actividad. Un error hacia arriba significa que crees haber quemado más de lo que has quemado, y si te comes esa diferencia, el déficit desaparece sin que te enteres. Un error del 28% sobre una sesión de 600 kcal son unas 170 kcal de ficción.
¿Debo comerme las calorías que dice que he quemado?
No. Es probablemente el error práctico más caro que se comete con estos aparatos. El déficit calórico se calcula sobre tu gasto estimado del día, no sobre lo que marca el reloj después de entrenar. Si sumas esas calorías a lo que ya tenías planificado, estás añadiendo comida real a cambio de un gasto que en buena parte no ha existido. Deja tu objetivo diario fijo y usa el reloj para ver si te estás moviendo más o menos que la semana pasada, no para negociar la cena.
¿Entonces para qué sirve un reloj de actividad?
Para tres cosas en las que sí es bueno. Primero, medir tu frecuencia cardiaca, con un error en torno al 4%, lo que permite entrenar por zonas con criterio. Segundo, contar pasos, con un error del 8%, suficiente para saber si te mueves más o menos que ayer. Y tercero, y probablemente lo más valioso, hacerte consciente de tu actividad diaria. El problema nunca fue el reloj: fue pedirle un número que no puede darte.
Fuentes
- Shcherbina A, Mattsson CM, Waggott D, Salisbury H, Christle JW, Hastie T, Wheeler MT, Ashley EA. Accuracy in Wrist-Worn, Sensor-Based Measurements of Heart Rate and Energy Expenditure in a Diverse Cohort. Journal of Personalized Medicine, 2017;7(2):3.
- Kang M, Choe JP. Apple Watch accuracy in monitoring health metrics: a systematic review and meta-analysis. Physiological Measurement, 2025. Metaanálisis de 56 estudios.
- Stanford Medicine: Fitness trackers accurately measure heart rate but not calories burned. Nota de prensa del estudio de Shcherbina y colaboradores.