Las tres cosas que crees que hace estirar fallan las tres. Y lo que sí te protege de lesionarte lleva décadas medido, pero no es lo que te han contado.
Respuesta corta: después, y con calma. Estirar antes no previene lesiones y encima te resta fuerza. En el metaanálisis de Lauersen y cols. (British Journal of Sports Medicine, 2014), con 26.610 personas, los estiramientos no bajaron las lesiones. Lo que sí las bajó, a menos de un tercio, fue entrenar la fuerza.
| Lo que crees que hace estirar | Lo que sale en los datos |
|---|---|
| Prevenir lesiones | Riesgo relativo 0,96: igual que no hacerlo (Lauersen, 2014) |
| Quitar las agujetas | Entre 0,5 y 3,8 puntos sobre 100. Ni se nota (Cochrane, 2011) |
| Preparar el músculo antes de entrenar | Estiramiento estático: −3,7% de rendimiento (Behm, 2016) |
| Lo que nadie te vende | Entrenar fuerza: riesgo 0,31. Lesiones a menos de un tercio |
Los diez minutos de estiramientos del principio de la clase son de las costumbres más antiguas del gimnasio y de las peor justificadas. Yo mismo los mandé hacer durante años.
La idea es razonable de oído: estiro, el músculo se suelta, entro caliente y me lesiono menos. El problema es que se ha medido mucho, en mucha gente, y no sale.
No te voy a decir que no estires nunca. Te voy a decir para qué sirve de verdad y en qué momento, porque el sitio donde lo pones cambia el resultado.
¿Hay que estirar antes o después de entrenar?
Después. Antes de entrenar, el estiramiento estático, ese de aguantar la postura, te baja el rendimiento un 3,7% de media, y hasta un 4,6% si aguantas más de un minuto por músculo. Después no te resta nada y es cuando de verdad puedes trabajar la movilidad.
Lo que va antes de entrenar no son estiramientos: es un calentamiento con movimiento. Y esa distinción, que suena a matiz de manual, es la que cambia la sesión entera.
La confusión viene de meter en el mismo saco dos cosas que hacen lo contrario. Estirar aguantando la postura relaja y apaga; moverse en rango completo activa y enciende.
¿Estirar previene lesiones?
No. Lauersen y sus colaboradores reunieron 25 ensayos aleatorizados con 26.610 participantes y 3.464 lesiones registradas. Los estiramientos dieron un riesgo relativo de 0,963, con un intervalo que va de 0,846 a 1,095: cruza el uno por los dos lados, así que no se distingue de no hacer nada.
Y en el mismo trabajo, con los mismos criterios y la misma gente, aparece lo que sí funciona: el entrenamiento de fuerza dio un riesgo de 0,315. Es decir, reduce las lesiones deportivas a menos de un tercio. Las de sobreuso, casi a la mitad.
Párate un segundo en la comparación, porque es toda la pieza:
Estirar → 0,96. Levantar peso → 0,31.
La cosa que todo el mundo hace religiosamente para no lesionarse no hace nada, y la que mucha gente evita por miedo a lesionarse es la que más protege. Está medido desde 2014 y sigue sin llegar a los vestuarios.
Un matiz honesto antes de seguir, porque el dato es fuerte y conviene acotarlo: esa revisión mide lesiones deportivas en general, no un tipo concreto. En deportes con sprint hay trabajo específico para el isquiotibial que sí ha demostrado bajar lesiones, pero es trabajo de fuerza en posiciones alargadas, no estiramiento pasivo. La conclusión sigue apuntando al mismo sitio: lo que protege es cargar el músculo, no relajarlo.
Esto no es un detalle técnico: es el argumento entero de por qué entrenar fuerza no es opcional, tengas el objetivo que tengas. Y explica por qué insisto tanto con ella incluso cuando alguien viene solo a perder grasa, como cuento en el artículo de la fuerza para perder grasa.
¿Estirar quita las agujetas?
Tampoco. La revisión Cochrane de Herbert y sus colaboradores juntó doce estudios, incluido uno de campo con 2.377 personas. Estirar antes redujo las agujetas medio punto sobre 100. Estirar después, un punto. Estirar antes y después, menos de cuatro. Nadie nota esa diferencia.
Una revisión Cochrane es lo más alto que hay en la escala de evidencia, y su conclusión está escrita sin ambigüedad: estirar, sea cuando sea, no produce reducciones relevantes de las agujetas en adultos sanos.
Las agujetas no son un residuo que se pueda escurrir del músculo estirando. Son daño pequeño en la fibra y la inflamación que lo acompaña, y aparecen sobre todo cuando haces algo a lo que no estás acostumbrado. Lo único que las baja de verdad es haber hecho ese mismo ejercicio antes, que es el efecto que explico en cómo volver al gimnasio sin lesionarte.
¿Qué le pasa a tu fuerza si estiras antes de entrenar?
Baja. La revisión de Behm y sus colaboradores cifra la pérdida media del estiramiento estático en un 3,7%, con una relación clara de dosis: menos de 60 segundos por músculo cuesta un 1,1%, y 60 segundos o más cuesta un 4,6%. El estiramiento dinámico, en cambio, mejora un 1,3%.
Un 3,7% suena a poco hasta que lo pones en tu sesión. Si haces sentadilla con 80 kilos, son tres kilos menos, o una repetición menos en cada serie. Multiplicado por todas las series de todas las semanas, eso es estímulo que dejas de acumular a cambio de nada.
Es la misma lógica del orden entre el cardio y las pesas: lo que colocas antes de la parte importante le quita capacidad. La diferencia es que el cardio al menos te sirve para algo, y el estiramiento estático previo no.
El detalle de los 60 segundos importa. Casi nadie estira 20 segundos: la gente se queda en la postura mientras habla, mira el móvil o espera a que empiece la clase. Ahí te vas a los tres minutos por músculo sin darte cuenta, que es justo el escenario del −4,6%.
¿Entonces qué hago antes de entrenar?
Calentar con movimiento y con el propio ejercicio. Cinco o diez minutos de algo suave que te suba pulsaciones, movilidad dinámica de lo que vayas a usar ese día, y luego dos o tres series de aproximación del primer ejercicio, subiendo peso hasta la serie buena. Nada más.
Lo que te prepara para hacer sentadilla es hacer sentadilla con poco peso, no estirar el cuádriceps contra la pared. El calentamiento específico es gratis, dura poco y además te sirve de aviso: si algo te molesta en las series flojas, lo sabes antes de tener 80 kilos encima.
Y funciona por motivos que se entienden sin ser fisiólogo. Subir la temperatura del músculo y el flujo de sangre mejora cómo se contrae, y repetir el gesto que vas a hacer despierta el patrón de movimiento y te ajusta la técnica. Ninguna de esas dos cosas la consigues aguantando una postura quieto.
Fue el cambio que más discusiones me ha costado en clase, dicho sea de paso. Quitar los estiramientos del principio parece que le quitas seriedad al entrenamiento. Y lo que ocurre es lo contrario: llegas a la primera serie buena con más fuerza y con la técnica ya ensayada ese día.
Mi calentamiento estándar, el que uso yo y el que mando:
5 minutos de bici o caminar rápido · movilidad dinámica de cadera y hombro, en movimiento, sin aguantar posturas · 2 o 3 series de aproximación del primer ejercicio subiendo carga. Total: entre 8 y 12 minutos. Y directo a la primera serie buena, sin recortar después los descansos para recuperar el tiempo.
¿Y estirar después, para qué sirve?
Para ganar rango de movimiento, que es lo único que estirar hace bien y de forma consistente. No acelera la recuperación, no quita las agujetas y no compensa el entrenamiento. Pero si te falta movilidad en cadera, tobillo u hombro, estirar después es el momento de trabajarla sin coste.
Y ahí el estiramiento deja de ser un trámite y pasa a ser un objetivo. Se entrena como todo lo demás: con constancia y varias veces por semana, no treinta segundos al final del día que entrenas piernas.
Que quede claro, porque suele malinterpretarse: la movilidad no es un premio de consolación. Un tobillo que no dobla te arruina la sentadilla y un hombro rígido te limita el press. Solo que se gana en su momento, no como calentamiento.
¿Cuándo sí merece la pena estirar en serio?
Cuando tu limitación es de rango y no de fuerza. Si no llegas a la profundidad de la sentadilla, si no puedes levantar los brazos sin arquear la espalda o si vienes de años sentado, ahí el trabajo de movilidad tiene sentido y se nota. Para todo lo demás, es tiempo mejor gastado en otra cosa.
Y hay un caso concreto en el que el estiramiento estático previo sí suma: cuando el gesto que vas a hacer necesita un rango grande. En la misma revisión de Behm aparece un beneficio del 2,2% en tareas que se ejecutan a longitudes musculares largas. Es la excepción, no la regla, y no aplica a tu rutina de gimnasio normal.
El caso más común entre quien me escribe es el de ocho horas sentado. Ahí la cadera lleva media vida en flexión y el pecho cerrado, y unos minutos diarios de movilidad cambian bastante cómo te sientes al levantarte de la silla. Que conste que eso no es prevenir lesiones ni recuperar: es recuperar rango perdido, que es otra cosa y ya justifica el rato.
La honestidad también va en esta dirección: hay quien estira porque le sienta bien y le relaja. Eso es motivo suficiente y no necesita estudio. Solo no lo confundas con prevenir lesiones ni con recuperar mejor.
Lo que yo hago y lo que le mando hacer a mis clientes
Yo estiro poco y siempre al final, cuando ya he terminado. Es un rato tranquilo de cinco minutos en el que trabajo cadera y tobillo, que es lo que tengo peor por el volumen de carrera que meto ahora.
A quien entreno le quito los estiramientos del principio el primer día. No por dogma, sino porque ese hueco vale mucho más ocupado con series de aproximación, y porque casi todo el mundo llega con el tiempo justo. Diez minutos son la mitad de las series buenas de un día.
Y les digo lo mismo que te digo a ti: si de verdad te preocupa lesionarte, el seguro no está en el estiramiento, está en levantar peso con progresión y en no pasar de cero a cien. Los números llevan una década diciendo exactamente eso. Y si vas a empezar, empieza por cuántos días puedes sostener, no por cuánto vas a estirar.
Preguntas frecuentes
¿Es mejor estirar antes o después de entrenar?
Después. Antes de entrenar, el estiramiento estático reduce el rendimiento un 3,7% de media según la revisión de Behm y colaboradores de 2016, y hasta un 4,6% cuando se aguanta la postura 60 segundos o más por músculo. Después de entrenar no resta nada y es el momento de trabajar el rango de movimiento.
¿Estirar previene lesiones?
No, según el metaanálisis de Lauersen y colaboradores publicado en el British Journal of Sports Medicine en 2014, con 25 ensayos aleatorizados y 26.610 participantes. Los estiramientos dieron un riesgo relativo de 0,963, indistinguible de no hacer nada. El entrenamiento de fuerza dio 0,315: reduce las lesiones a menos de un tercio.
¿Estirar quita las agujetas?
No de forma apreciable. La revisión Cochrane de Herbert y colaboradores de 2011, con doce estudios, encontró reducciones de entre medio punto y menos de cuatro sobre una escala de 100, según se estire antes, después o ambas cosas. Los autores concluyen que no hay reducciones clínicamente relevantes en adultos sanos.
¿Qué hago antes de entrenar si no estiro?
Calentar con movimiento: cinco o diez minutos de bici o caminar rápido, movilidad dinámica de las articulaciones que vayas a usar, y dos o tres series de aproximación del primer ejercicio subiendo el peso poco a poco. Lo que te prepara para un ejercicio es hacer ese mismo ejercicio con poca carga.
¿Cuánto tiempo hay que estirar?
Si estiras al final para ganar movilidad, entre 30 y 60 segundos por posición y varias veces por semana, porque la movilidad se entrena como cualquier otra cualidad. Si por lo que sea estiras antes de entrenar, no pases de 30 segundos por músculo: por debajo de un minuto la pérdida de rendimiento es pequeña.
Fuentes
- Lauersen JB, Bertelsen DM, Andersen LB. The effectiveness of exercise interventions to prevent sports injuries: a systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. British Journal of Sports Medicine, 2014;48(11):871-877.
- Herbert RD, de Noronha M, Kamper SJ. Stretching to prevent or reduce muscle soreness after exercise. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2011;(7):CD004577.
- Behm DG, Blazevich AJ, Kay AD, McHugh M. Acute effects of muscle stretching on physical performance, range of motion, and injury incidence in healthy active individuals: a systematic review. Applied Physiology, Nutrition, and Metabolism, 2016;41(1):1-11.