Ocho horas en la silla de la oficina, una en el coche y dos o tres en el sofá. Esto es lo que dicen los estudios con más de un millón de personas sobre cuánto es demasiado y qué lo compensa de verdad.
Respuesta corta: el riesgo para la salud empieza a subir a partir de unas 6-8 horas sentado al día. Lo calcularon Patterson y colaboradores (European Journal of Epidemiology, 2018) con 34 estudios y 1,3 millones de personas. La parte buena la publicó Ekelund en The Lancet en 2016: entre 60 y 75 minutos diarios de actividad moderada borran ese exceso de riesgo. Y caminar a buen ritmo cuenta.
| Horas sentado al día | Actividad moderada al día | Riesgo de muerte frente al grupo de referencia |
|---|---|---|
| Menos de 4 | 60-75 minutos | Referencia |
| Más de 8 | 60-75 minutos | Sin aumento claro (+4%, dentro del margen de error) |
| Menos de 4 | Casi nada (menos de 5 minutos) | +27% |
| Más de 8 | Casi nada (menos de 5 minutos) | +59% |
Datos de Ekelund y colaboradores, The Lancet 2016: 1.005.791 personas seguidas entre 2 y 18 años. La actividad está convertida a minutos diarios de forma aproximada a partir de los grupos del estudio.
Haz la cuenta de un martes cualquiera. Desayunas sentado, media hora de coche o de metro, ocho horas delante del ordenador con una pausa para comer (sentado), vuelta a casa y, por la noche, un par de capítulos en el sofá. Te salen once o doce horas sin contar las que duermes. Y si vas al gimnasio tres días a la semana, lo normal es que pienses que eso lo arregla.
Arregla una parte. Cuánta, depende de cuántas horas pasas sentado en total y de cómo las repartes. Sobre las dos cosas hay datos muy buenos, y te los cuento con sus límites, porque sobre este tema se han dicho muchas tonterías.
Una aclaración: este artículo va de salud, no de adelgazar. Lo que el movimiento diario hace con tus calorías lo tienes en cuántos pasos al día necesitas para perder peso.
¿A partir de cuántas horas sentado al día empieza a ser malo?
A partir de unas 6-8 horas al día. El metaanálisis de Patterson de 2018, con 1,3 millones de personas, encontró que por debajo de 8 horas cada hora extra apenas suma riesgo de muerte, y por encima de 8 cada hora lo sube un 4%. Para la mortalidad cardiovascular el umbral baja a 6 horas, y con la televisión, a 3 o 4.
El estudio de Patterson y su equipo juntó 34 estudios prospectivos, es decir, de los que siguen a la gente durante años y van apuntando quién enferma. Lo interesante es la forma de la curva. Hasta las ocho horas diarias, el riesgo de morir por cualquier causa sube muy poco, alrededor de un 1% por hora. A partir de ahí la pendiente se multiplica por cuatro. Y esas cifras ya están ajustadas por actividad física: comparan a gente que se mueve lo mismo.
Con la televisión los números salen peores. El riesgo empieza a subir antes, a partir de unas 3,5 horas diarias, y cada hora pesa más que la de la oficina. Las explicaciones que se manejan son varias: delante de la tele se pica más, se está más rato sin levantarse y suele coincidir con la noche, cuando ya no te vas a mover. Los estudios no permiten saber cuál pesa más.
¿Y por qué otros estudios hablan de 10 horas?
Porque miden distinto. Patterson trabaja sobre todo con cuestionarios, y cuando te preguntan te quedas corto: no cuentas el coche, las comidas ni el móvil. Un acelerómetro, que registra tu postura minuto a minuto, cuenta muchas más.
En el estudio de Ajufo y colaboradores, publicado en 2025 en el Journal of the American College of Cardiology, casi 90.000 personas del Biobanco del Reino Unido llevaron uno durante una semana. La mediana fue de 9,4 horas sedentarias al día. Y el riesgo de insuficiencia cardiaca y de muerte cardiovascular se disparaba a partir de 10,6 horas: un 45% y un 62% más que en quienes estaban entre 8,2 y 9,4.
Mi lectura de las dos cifras es que dicen lo mismo con distinta regla. Si cuentas tus horas de memoria, el límite anda por las 8. Si te las mide un reloj, por las 10.
El matiz honesto: casi todo lo que sabemos sobre horas sentado y mortalidad viene de estudios observacionales. Ven que quien más se sienta enferma más, pero no pueden demostrar del todo que la culpa sea de la silla. Parte del efecto puede ir al revés, porque quien ya está enfermo pasa más horas sentado. Lo que sí está probado en ensayos es lo que pasa con la glucosa a corto plazo, y eso lo verás más abajo.
¿Ir al gimnasio compensa estar sentado todo el día?
Compensa, pero hace falta más de lo que crees. En el análisis de Ekelund con más de un millón de personas, quienes se sentaban más de 8 horas no tenían más riesgo de muerte si sumaban entre 60 y 75 minutos diarios de actividad moderada. Con tres horas de gimnasio a la semana, el exceso de riesgo se reduce, pero no tiene por qué desaparecer.
Ekelund y un grupo de trabajo de The Lancet analizaron a 1.005.791 personas de 13 estudios con el mismo protocolo. Las repartieron en cuatro grupos según cuánto se movían y en otros cuatro según cuánto se sentaban, y miraron quién había muerto durante el seguimiento.
El resultado está en la tabla del principio y tiene dos lecturas. La buena: en el grupo más activo, sentarse más de 8 horas no se asociaba a más mortalidad. La incómoda: ese grupo se movía el equivalente a 60-75 minutos al día de actividad moderada. Son entre siete y nueve horas a la semana, el triple de los 150 minutos semanales que la OMS pone como mínimo.
Y hay un dato de esa tabla que casi nadie cuenta. La gente que se sentaba poco, menos de 4 horas, pero casi no se movía, tenía más riesgo (un 27% más) que la que se sentaba más de 8 horas y se movía mucho. Si tuvieras que elegir una sola cosa, moverte gana a sentarte menos.
Moderada quiere decir que te sube el pulso y respiras más rápido, pero puedes mantener una conversación. Caminar deprisa, subir cuestas, ir en bici a un ritmo tranquilo. Es la intensidad de la que hablo en el entrenamiento en zona 2, y no hace falta acabar destrozado.
Un estudio australiano posterior suaviza un poco la exigencia. Stamatakis y su equipo siguieron a casi 150.000 personas durante unos nueve años, y entre quienes cumplían las recomendaciones de la OMS (de 150 a 300 minutos semanales) la relación entre horas sentado y mortalidad ya era débil e irregular. Donde la silla pesaba de verdad era en los que no hacían nada: sin actividad, sentarse más de 8 horas frente a menos de 4 subía el riesgo un 52%.
El contrapunto que no sale en los estudios de mortalidad
En 2013, un equipo holandés de la Universidad de Maastricht (Duvivier y colaboradores) hizo pasar a 18 jóvenes sanos por tres rutinas de cuatro días cada una. En la primera estaban 14 horas sentados. En la segunda, 13 horas sentados y una hora de bici intensa. En la tercera cambiaban 6 horas de silla por 4 de caminar y 2 de pie, con un gasto de energía parecido al de la rutina con ejercicio.
La hora de bici no consiguió que la insulina funcionara mejor que tras cuatro días casi sin moverse. Caminar y estar de pie muchas horas, sí, y además mejoraron los triglicéridos y el colesterol.
Son pocos, jóvenes y cuatro días, así que no hay que sacarlo de quicio. Pero va en la línea que el estudio de Ajufo: en el Biobanco británico, el mayor riesgo de insuficiencia cardiaca de quienes pasaban más de 10,6 horas sedentarios seguía ahí aunque cumplieran las recomendaciones de ejercicio.
Una hora de gimnasio ayuda mucho. Lo que no te da es permiso para pasar las otras quince sentado.
¿Es peor estar sentado muchas horas seguidas?
Sí. En el estudio de Diaz de 2017, con casi 8.000 adultos medidos con acelerómetro, el riesgo más alto lo tenían quienes sumaban muchas horas sedentarias y además en tramos largos sin levantarse. Y en el laboratorio, cortar la silla cada 20 minutos con 2 minutos de paseo bajó la glucosa después de comer entre un 25% y un 29%.
El equipo de Keith Diaz, en la Universidad de Columbia, siguió a 7.985 estadounidenses de 45 años o más que llevaron un acelerómetro en la cadera durante una semana. Midieron dos cosas: cuántas horas pasaban sedentarios y cuánto duraba de media cada tramo sin levantarse. Las dos se asociaban con más mortalidad por separado. Y el peor grupo, con diferencia, era el que juntaba más de 12,5 horas sedentarias al día y tramos de 10 minutos o más de media.
Diez minutos parece poco, pero es una media: junta los treinta segundos de ir a por agua con las dos horas de reunión.
El mecanismo mejor estudiado es el de la glucosa. Dunstan y colaboradores (Diabetes Care, 2012) reclutaron a 19 adultos de 45 a 65 años con sobrepeso y les hicieron pasar tres mañanas distintas. En una se quedaban sentados cinco horas seguidas después de tomar una bebida con azúcar y grasa. En las otras dos se levantaban cada 20 minutos a caminar 2 minutos, a paso suave o a paso ligero.
Con las pausas, la subida de glucosa tras la bebida fue entre un 25% y un 29% menor, y la de insulina, un 23% menor. Con dos minutos cada veinte, que no es entrenar en la oficina. Cuando el músculo de las piernas se contrae, saca glucosa de la sangre, y cuando pasa horas quieto, capta mucha menos.
Es el mismo principio que hay detrás de caminar 10 minutos después de comer, y si quieres entender por qué importan esas subidas, lo tienes explicado en picos de glucosa y en resistencia a la insulina.
¿Tu trabajo se está quedando con tu cuerpo?
Las doce horas de silla casi nunca se deciden. Salen de cómo está montado tu día, y por eso no se arreglan con fuerza de voluntad un lunes cualquiera. He preparado un test de catorce preguntas que mira cómo estás en cuerpo, energía, trabajo y vida, te dice cuál es tu patrón de abandono y el primer cambio que haría yo contigo. Son tres minutos y es gratis.
¿Sirve de algo trabajar de pie?
Sirve para sentarte menos, pero estar de pie quieto no sustituye a moverte. Según la revisión Cochrane de 2018, las mesas elevables recortan unos 100 minutos de silla al día al principio y unos 57 al cabo de unos meses. En un ensayo de 2015, las pausas de pie no mejoraron la glucosa frente a seguir sentado, y las pausas caminando sí.
La revisión de Shrestha y colaboradores, de la Colaboración Cochrane, juntó 34 estudios con 3.397 trabajadores. Las mesas que permiten trabajar sentado o de pie redujeron el tiempo sentado en el trabajo unos 100 minutos por jornada durante los tres primeros meses, y unos 57 minutos entre los tres y los doce meses. Con el tiempo el efecto baja, como casi todo lo nuevo, y los autores califican la evidencia de baja calidad.
El estudio que más me interesa aquí es otro, más pequeño. Bailey y Locke repitieron en 2015 el diseño de Dunstan con 10 adultos, pero con una variante: en una de las mañanas las pausas de cada 20 minutos eran de pie, sin caminar. Las pausas caminando bajaron la glucosa un 16%. Las de pie no hicieron nada: la curva salió igual que quedándose sentado.
Y conviene no irse al otro extremo. En un seguimiento de 12 años a 7.320 trabajadores de Ontario, en Canadá, los empleos en los que se pasa casi toda la jornada de pie se asociaron con el doble de riesgo de enfermedad cardiaca que los que se hacen casi siempre sentado. Es observacional y esos trabajos se diferencian en más cosas, pero desmonta la idea de que la solución es no sentarse nunca.
Con la gente que entreno lo planteo así: si tienes mesa elevable, úsala para alternar, no para pasar de ocho horas sentado a ocho horas de pie. Lo que cuenta es cambiar de postura a menudo y, sobre todo, caminar.
¿Es verdad que estar sentado es el nuevo tabaco?
No, es una exageración. Vallance y colaboradores lo compararon con números en 2018: pasar muchas horas sentado se asocia con un 22% más de riesgo de muerte, y fumar, con casi el triple de riesgo. En muertes de más cada año por cada 100.000 personas, la silla suma unas 190 y el tabaco, en los grandes fumadores, más de 2.000.
Hay quien ha llegado a decir que estar sentado es peor que fumar. El análisis de Vallance, publicado en el American Journal of Public Health, puso las dos cosas en la misma escala, y no hay comparación posible. Un fumador tiene unas 2,8 veces el riesgo de muerte de quien no ha fumado nunca, y quien fuma más de 40 cigarrillos al día, más de 4 veces.
Lo cuento porque el miedo tampoco ayuda: si crees que es igual de grave que fumar, cualquier cosa te parecerá poca y es fácil que no hagas nada. El tiempo sentado es un factor de riesgo real y moderado, que se corrige con cosas pequeñas, y por eso merece la pena tomárselo en serio.
¿Qué hacer si trabajas ocho horas sentado?
Levantarte a caminar dos o tres minutos cada media hora, llegar a unos 60 minutos diarios de movimiento moderado sumando caminatas y entrenamiento, y vigilar el sofá de la noche, que es el rato sentado que peor sale en los estudios. No necesitas cambiar de trabajo ni comprarte una mesa nueva para empezar.
Las ocho horas de oficina no las vas a eliminar, y no hace falta. El objetivo es que no sean seguidas y que el resto del día no sume otras cuatro. Esto es lo que yo haría:
Tu plan si trabajas sentado:
- Cuenta tus horas un día. Coche, oficina, comidas, sofá. Si te salen más de diez, ya sabes dónde estás. Casi todo el mundo se sorprende.
- Una pausa de 2 o 3 minutos cada media hora. Ve a por agua, al baño de la otra planta o a hablar con alguien en vez de escribirle. Si tu reloj tiene aviso de inactividad, actívalo.
- Las llamadas, de pie o andando. Es la pausa que menos cuesta, porque ya estás haciendo algo.
- Un trozo del trayecto, a pie. Aparcar más lejos o bajarte una parada antes suma diez o quince minutos de paseo sin buscarlos.
- Tu hora de movimiento, repartida. Treinta minutos de caminar a buen paso cada día (lo que notas con eso lo tienes en qué pasa si caminas 30 minutos al día) más tus sesiones de fuerza ya te acercan a la franja de la tabla. En cuántas veces entrenar a la semana tienes cómo organizarlas.
- Un límite para el sofá. Levántate entre capítulo y capítulo. Por encima de 3 o 4 horas de tele al día es donde los estudios ven el riesgo más alto.
No metas las seis cosas el lunes. Elige una o dos y pégalas a algo que ya haces, como levantarte cada vez que cuelgas una llamada. Por qué conviene ir de dos en dos lo tienes en cuántos hábitos puedes cambiar a la vez, y qué hacer el día que se te olvida, en cómo ser constante.
Antes de cambiar de golpe: si tienes una enfermedad cardiovascular, diabetes con tratamiento o problemas de circulación en las piernas, o si notas dolor en el pecho o falta de aire al caminar deprisa, consulta con tu médico antes de subir el ritmo. Las pausas cortas de paseo, en cambio, son seguras para casi todo el mundo.
Lo que pasa factura es pasar doce horas en la silla sin levantarte y creer que la hora de gimnasio lo compensa todo. Se arregla moviéndote un poco más y un poco más a menudo, sin cambiar de vida.
¿Quién vas a ser dentro de 365 días?
Catorce preguntas sobre tu cuerpo, tu energía, tu trabajo y tu vida. Al terminar te escribo una carta con tu patrón de abandono, cómo estás hoy en cada área y el primer cambio que haría yo contigo esta semana, con el plan paso a paso.
Empezar el cuestionarioPreguntas frecuentes
¿Cuántas horas sentado al día es lo normal?
Más de las que la gente cree. Cuando se mide con un acelerómetro, como en el estudio de Ajufo de 2025 con casi 90.000 británicos, la mediana sale en 9,4 horas sedentarias al día. Si se pregunta, la gente se queda corta, porque no cuenta el coche, las comidas ni el sofá.
¿Cada cuánto hay que levantarse de la silla?
Cada 20 o 30 minutos, y mejor caminando que quedándote de pie. En el ensayo de Dunstan de 2012, levantarse cada 20 minutos a caminar 2 minutos bajó la glucosa después de comer entre un 25% y un 29%. Las pausas de pie sin caminar no mejoraron la glucosa en el estudio de Bailey y Locke de 2015.
¿Cuánto ejercicio compensa estar 8 horas sentado?
En el análisis de Ekelund de 2016, con más de un millón de personas, entre 60 y 75 minutos diarios de actividad moderada hacían desaparecer el exceso de riesgo de muerte de quienes se sentaban más de 8 horas. Con el mínimo de la OMS, de 150 a 300 minutos a la semana, el riesgo se reduce mucho, aunque no siempre del todo.
¿Estar sentado mucho tiempo engorda?
No por sí mismo, pero te hace gastar menos. En el estudio de Levine de 2005, las personas con obesidad pasaban unas dos horas más al día sentadas que las delgadas, y esa diferencia de movimiento equivalía a unas 350 kilocalorías diarias. Por eso el movimiento fuera del gimnasio pesa tanto cuando quieres perder grasa.
¿Es mejor trabajar con una mesa elevable?
Ayuda a sentarte menos, si la usas para alternar. La revisión Cochrane de Shrestha de 2018 encontró que las mesas elevables reducen unos 100 minutos de silla al día al principio y unos 57 al cabo de unos meses, con evidencia de baja calidad. Estar de pie quieto todo el día tampoco es sano.
Fuentes
- Patterson R, McNamara E, Tainio M y cols. Sedentary behaviour and risk of all-cause, cardiovascular and cancer mortality, and incident type 2 diabetes: a systematic review and dose response meta-analysis. European Journal of Epidemiology, 2018;33(9):811-829. DOI: 10.1007/s10654-018-0380-1
- Ekelund U, Steene-Johannessen J, Brown WJ y cols. Does physical activity attenuate, or even eliminate, the detrimental association of sitting time with mortality? A harmonised meta-analysis of data from more than 1 million men and women. The Lancet, 2016;388(10051):1302-1310. DOI: 10.1016/S0140-6736(16)30370-1
- Stamatakis E, Gale J, Bauman A y cols. Sitting Time, Physical Activity, and Risk of Mortality in Adults. Journal of the American College of Cardiology, 2019;73(16):2062-2072. DOI: 10.1016/j.jacc.2019.02.031
- Ajufo E, Kany S, Rämö JT y cols. Accelerometer-Measured Sedentary Behavior and Risk of Future Cardiovascular Disease. Journal of the American College of Cardiology, 2025;85(5):473-486. DOI: 10.1016/j.jacc.2024.10.065
- Diaz KM, Howard VJ, Hutto B y cols. Patterns of Sedentary Behavior and Mortality in U.S. Middle-Aged and Older Adults: A National Cohort Study. Annals of Internal Medicine, 2017;167(7):465-475. DOI: 10.7326/M17-0212
- Dunstan DW, Kingwell BA, Larsen R y cols. Breaking up prolonged sitting reduces postprandial glucose and insulin responses. Diabetes Care, 2012;35(5):976-983. DOI: 10.2337/dc11-1931
- Duvivier BM, Schaper NC, Bremers MA y cols. Minimal intensity physical activity (standing and walking) of longer duration improves insulin action and plasma lipids more than shorter periods of moderate to vigorous exercise (cycling) in sedentary subjects when energy expenditure is comparable. PLoS One, 2013;8(2):e55542. DOI: 10.1371/journal.pone.0055542
- Shrestha N, Kukkonen-Harjula KT, Verbeek JH y cols. Workplace interventions for reducing sitting at work. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2018;(6):CD010912. DOI: 10.1002/14651858.CD010912.pub4
- Bailey DP, Locke CD. Breaking up prolonged sitting with light-intensity walking improves postprandial glycemia, but breaking up sitting with standing does not. Journal of Science and Medicine in Sport, 2015;18(3):294-298. DOI: 10.1016/j.jsams.2014.03.008
- Smith P, Ma H, Glazier RH y cols. The Relationship Between Occupational Standing and Sitting and Incident Heart Disease Over a 12-Year Period in Ontario, Canada. American Journal of Epidemiology, 2018;187(1):27-33. DOI: 10.1093/aje/kwx298
- Vallance JK, Gardiner PA, Lynch BM y cols. Evaluating the Evidence on Sitting, Smoking, and Health: Is Sitting Really the New Smoking? American Journal of Public Health, 2018;108(11):1478-1482. DOI: 10.2105/AJPH.2018.304649
- Levine JA, Lanningham-Foster LM, McCrady SK y cols. Interindividual variation in posture allocation: possible role in human obesity. Science, 2005;307(5709):584-586. DOI: 10.1126/science.1106561